viernes, 25 de octubre de 2013

exposició actual . DESTRIO . Hotel Nou Romà . Dénia . oct-nov-des- 2013.
La primera impresión que me produjo una pintura de Xavi fue la de que a la realidad que conocemos le sobran cosas, porque si él podía captarla con tal frugalidad, obviamente era debido a que lo esencial necesita de muy poco.
Lo esencial, el espíritu de la silueta y el volumen, y del movimiento sugerido incluso, invade inmediatamente la retina del observador, pero también el sentimiento de que lo que contemplamos nos satisface plenamente ; no hace falta nada más.
La sobriedad de las formas en sus "pinturas" nada tiene que ver con lo escaso, sino todo lo contrario, son maravillosas alegorías del hedonismo, que atestiguan la felicidad de su acción espontánea. Y también del humor, porque sin éste no acaba de captarse las sutiles sensaciones que desprenden los seres que habitan sus lienzos; desde las insólitas criaturas marinas, que, aunque conocidas, no deben dejar de sorprendernos tras su revelador trazo, hasta los exóticos habitantes de espacios henchidos de luz y movimiento.
También hay algo de juego infantil y caprichoso tras sus fantasiosas formas, sin duda tomadas en préstamo de la naturaleza y la vida para verterlas en sus lienzos y, ocasionalmente, en las llamadas "intervenciones", devueltas humildemente a su origen para dejar que sólo ella asuma su efímero destino.
En la página de "esculturas", como sacadas por arte de magia de las telas, éstas cobran otra vida con el volumen, pero, sorprendentemente, sin traicionar el espíritu grácil y liviano que las anima originalmemte, especialmente en la sugestiva "tetera", que parece haber liberado ya al genio de Aladino...  Y nos preguntamos: ¿dónde habrá ido?
                                                                                                                                  
                                                                                                                                              Rafa Terol


sábado, 4 de agosto de 2012

pintures de la primavera i de l´estiu, nous paisatges, formigues, nius, ballarines, natures seques (mortes?)

domingo, 1 de abril de 2012

         
                                                                              març 2012 (foto Sefa)

domingo, 11 de diciembre de 2011

La primera impresión que me produjo una pintura de Xavi fue la de que a la realidad que conocemos le sobran cosas, porque si él podía captarla con tal frugalidad, obviamente era debido a que lo esencial necesita de muy poco.
Lo esencial, el espíritu de la silueta y el volumen, y del movimiento sugerido incluso, invade inmediatamente la retina del observador, pero también el sentimiento de que lo que contemplamos nos satisface plenamente ; no hace falta nada más.
La sobriedad de las formas en sus "pinturas" nada tiene que ver con lo escaso, sino todo lo contrario, son maravillosas alegorías del hedonismo, que atestiguan la felicidad de su acción espontánea. Y también del humor, porque sin éste no acaba de captarse las sutiles sensaciones que desprenden los seres que habitan sus lienzos; desde las insólitas criaturas marinas, que, aunque conocidas, no deben dejar de sorprendernos tras su revelador trazo, hasta los exóticos habitantes de espacios henchidos de luz y movimiento.
También hay algo de juego infantil y caprichoso tras sus fantasiosas formas, sin duda tomadas en préstamo de la naturaleza y la vida para verterlas en sus lienzos y, ocasionalmente, en las llamadas "intervenciones", devueltas humildemente a su origen para dejar que sólo ella asuma su efímero destino.
En la página de "esculturas", como sacadas por arte de magia de las telas, éstas cobran otra vida con el volumen, pero, sorprendentemente, sin traicionar el espíritu grácil y liviano que las anima originalmemte, especialmente en la sugestiva "tetera", que parece haber liberado ya al genio de Aladino...  Y nos preguntamos: ¿dónde habrá ido?
                                                                                                                                  
                                                                                                                                              Rafa Terol